Robots para realizar tareas en piscifactorías del modo lo menos invasivo posible

Robots para realizar tareas en piscifactorías del modo lo menos invasivo posible

Robots para realizar tareas en piscifactorías del modo lo menos invasivo posible

Una jaula marina de piscifactoría puede albergar hasta 200.000 salmones de crianza. Si la jaula sufre daños, como un agujero en las redes, los peces podrían salir nadando por la abertura y escapar en poco tiempo.

Como es lógico, la industria de la acuicultura quiere evitar situaciones como esa. Vigilar lo que sucede dentro de las jaulas es fundamental para poder reaccionar con rapidez y realizar reparaciones o lo que convenga hacer. La vigilancia de los peces en las jaulas es importante también para asegurar el bienestar de los animales, resolviendo dudas como: ¿Cuál es su estado de salud? ¿Es necesario limpiar las jaulas?

Los buceadores humanos y los vehículos submarinos controlados desde tierra se utilizan comúnmente para comprobar las condiciones de las jaulas en el mar. Sin embargo, ambos tipos de intrusos pueden perturbar y estresar a los peces. Debido a ello, las inspecciones no se realizan con tanta frecuencia como sería ideal.

El equipo de Maarja Kruusmaa, profesora en la Universidad Noruega de Ciencia y Tecnología (NTNU), ha buscado un modo de realizar tareas de vigilancia y mantenimiento que no altere, o solo muy poco, la conducta de los peces. Parece que lo han encontrado, puesto que en las pruebas efectuadas con un robot en forma de tortuga, este ha estado nadando por la jaula y filmando el equipamiento y los peces, demostrando que puede hacer bien estas tareas y sin asustar a los animales.

Los experimentos muestran que los peces solo están mínimamente inquietos por la presencia del nuevo robot. Nadan tranquilamente y se acercan bastante a él, mientras que se mantienen alejados de los intrusos en los experimentos con buceadores humanos y con robots subacuáticos tradicionales.

Los resultados de este estudio sobre la interacción entre los peces y los robots indican la estrategia que conviene seguir para evitar que los peces se sientan atemorizados por la presencia de robots de vigilancia.

Kruusmaa y sus colegas han comprobado que las características del robot de vigilancia que resultan más importantes para la conducta de los peces son su tamaño y su velocidad. En cambio, el color y el ruido del motor apenas importan. El pequeño tamaño del robot y sus lentos movimientos son las características que lo hacen menos atemorizante para los peces. El hecho de que se parezca a un organismo que vive en el océano (en este caso, una tortuga) es menos importante.

«La conclusión resultó ser la contraria de la que esperábamos. El hecho de que el robot se parezca a un animal marino no parece importar mucho. Y eso es en realidad una buena noticia; significa que no tenemos que construir los robots para que sean como un pez o una tortuga. Eso hará más barato desarrollar y usar robots en este nuevo campo de aplicación de la vigilancia de organismos marinos», comenta Kruusmaa.

El robot tortuga, llamado U-CAT, fue desarrollado en la Universidad Tecnológica de Tallin en Estonia y fue diseñado originalmente para aplicaciones de arqueología submarina. La idea era usarlo para investigar pecios en el fondo del mar, por lo que fue diseñado como un robot pequeño y muy maniobrable. (Fuente: NCYT Amazings)